Nos hartamos de ver negocios perder ventas por WhatsApp.

Venimos de años trabajando al lado de pymes argentinas, viendo el mismo problema en todas: cientos de mensajes, poca mano de obra, y ventas que se enfrían en la bandeja.

La historia

Roll Chat nace adentro de Roll, un estudio creativo argentino que hace años acompaña a pymes con video, marketing y tecnología. No somos una startup que descubrió a las pymes en una planilla: trabajamos con ellas todos los días, en sus locales, con sus vendedores, con sus WhatsApp abiertos.

Y en todas veíamos lo mismo. El dueño contestando mensajes a las 11 de la noche. El «hola, ¿precio?» número mil del día. La consulta buena que quedó abajo de cuarenta consultas malas, y la venta que se perdió porque la respuesta llegó dos días tarde. No era falta de ganas: era falta de manos.

Por eso construimos Roll Chat primero para nuestros propios clientes. Lo probamos en negocios reales, con ventas reales, hasta que atendió mejor de lo que atendía la bandeja sola. Cuando lo vimos funcionar, lo abrimos para cualquier pyme que esté en la misma.

Cómo pensamos

Tres cosas que le prometemos a cada cliente. Verificables, no decorativas.

01

Criterio antes que volumen

El asistente sabe cuándo callarse. Si el cliente dice que no, deja de insistir. Si no está seguro, deriva a una persona en vez de inventar.

02

Tu equipo al mando

La IA atiende, vos decidís. Podés tomar cualquier charla cuando quieras, y las decisiones importantes siempre son de tu gente.

03

Hablado en cristiano

Cero jerga. Te explicamos qué hace, cuánto cuesta y qué no hace, en el mismo idioma en que atendés a tus clientes.

Hablá con nosotros. O mejor: hablá con nuestro asistente.

Sí, el WhatsApp de Roll Chat lo atiende el propio Roll Chat. Probalo y fijate si te das cuenta cuándo entra el humano.

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